domingo, 26 de mayo de 2013

Escarificación de semillas

CEIBO, CHIVATO Y ESPINILLO
Algunas semillas no crecen si las plantamos directamente como las da el árbol. Dependiendo del tipo de cobertura y dureza de las mismas, es necesario que algún agente externo erosione esta cobertura y así permita el ingreso del agua al interior y así germinar. En la naturaleza los animales cumplen esta función al ingerir los frutos y digerir las partes externas, pero cuando esto no sucede, recurrimos a técnicas que simulan estos procesos de desgaste en el fruto.

Este es un proceso para optimizar la germinación, la escarificación. Consiste en raspar la corteza (tegumento) de la semilla para facilitar el ingreso del agua al interior (endospermo) y activar la germinación con la ayuda de una lija que conseguimos fácilmente en una ferretería. Puede también practicarse con un cuchillo, navaja o cutter.

Las fotos muestran distintas formas de lijar. Es necesario raspar sólo hasta que atravesamos la parte oscura (tegumento) y comenzamos a ver la parte blanca o más clara de la semilla (endospermo), donde se almacena el alimento para disparar el crecimiento del núcleo. Cuanto más raspemos más agua y aire podrá ingresar, pero más alimento le restamos al germen y más riesgo corremos de lastimar el núcleo. Por lo tanto hay que hacer concesiones entre estas partes y limar a conciencia y con cuidado. Con paciencia y amor, siempre se logran los mejores resultados.

Una vez hecho esto, dejamos durante toda una noche las semillas en agua tibia y al día siguiente las llevamos al sustrato elegido para hacerla germinar.



detalles de semillas de Ceibo (Erythrina crista galli) ya lijadas





detalles de semillas de Chivato (Delonix Regia) ya lijadas



dos detalles de semillas de Espinillo (Acacia Caven)

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